Reflexionando
sobre las oportunidades pasadas, he de decir que realmente me
arrepiento de haber dejado pasar muchas de ellas, pero también, me
alegro de haber dejado pasar otras. El tiempo realmente hace que veamos
las cosas como realmente son y nos damos cuenta de que lo único que nos
ofrecían eran sentimientos huecos. Son ese tipo de cosas los que nos
hacen caer en la trampa, y que a la larga, lo único que nos ofrecen, es
una satisfacción de nuestras necesidades, vacías, y que no van a ninguna
parte. No tienen ningún valor por lo que esa sensación no cala, se pasa
rápido y no deja huella, en definitiva, te ofrecen un mensaje común y
estándar, igual para todos, y realmente, aun que podemos llegar a caer
en la trampa, solo podrán utilizar este tipo de sentimientos gratuitos
los que realmente sientan la necesidad, aunque esa necesidad sea
pasajera, que es lo que les suele ocurrir a aquellas personas que la
necesitan. Y como conclusión final, me he dado cuenta de que la
“simpatía” tampoco es gratuita, solo surge cuando se recibe algo a
cambio.
(19/04/2012)
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